MEJORANDO EL RENDIMIENTO ACADEMICO EN LA UNIVERSIDAD
Cuando ingresamos a la universidad entramos con las mejores ganas y la mejor expectativa para concretar nuestros sueños, sin embrago, va pasando el tiempo y a veces nuestro nivel académico suele decrecer considerablemente, es por ello que en ese momento debemos hacer uso de algunas técnicas de estudio para mejorar nuestro rendimiento académico.
Como bien sabemos, estudiar no significa aprenderse de memoria, con puntos y comas, todo aquello que hemos apuntado en nuestro cuaderno, tampoco significa acumular conocimientos en la memoria de corto plazo para luego, a las dos horas siguientes, olvidarlos por completo.
El objetivo de estudiar es que el alumno pueda interiorizar todos los conceptos recibidos y los haga parte de su vida. Es obvio que hay técnicas y factores que influyen para ayudarte a realizar con mayor efectividad este proceso. A continuación algunas de esas técnicas.
En primer lugar, debes definir tus metas. Antes de realizar cualquier técnica que te ayude con el tema estudio, debes hacer un ejercicio de evaluación de ti mismo. Empieza por preguntarte las razones por las que estas estudiando, una vez que las tengas, enumera esas metas y precisa que estas realizando para poder lograrlas.
Esta etapa es importante para la delimitación de lo que realmente deseas, es decir en esta etapa podrás descubrir si realmente lo que te interesa es continuar con tu carrera universitaria o que lo tuyo va por otras ramas, y si es así sabrás por que esta idea condicionaba tu desempeño académico.
Además de ello, es necesario plantearse una meta específica como, voy a ser el mejor de mi clase, o tengo que terminar mi carrera sin retrasos, y pensarla a menudo para que tengas motivos suficientes para lograr lo que te has propuesto.
En segundo lugar debes organizar tu tiempo, estudiar no sólo requiere asistir a la universidad a escuchar las clases, este proceso también requiere de dedicación y tiempo extra.
Lo ideal es que complementes todas tus clases con investigaciones realizadas por tu propia cuenta. Para lograr este objetivo necesitas organizarte con anticipación pues no hay peor solución que amanecerse un día antes del examen para prender todo lo que no aprendiste en seis meses, además maltratas tu organismo y no aprendes nada, sólo los retienes por un momento.
Lo más recomendable sería realizar un horario que contenga como prioridad tus actividades básicas, es decir alimentación, horas de descanso, horas de estudio y también tiempo para la relajación y el esparcimiento.
Esta solución es fundamental para muchos estudiantes pues en buena cuenta, el rendimiento académico de una persona, depende de una mente tranquila y despejada y de un cuerpo en las mejores condiciones.
Los expertos indican que dos horas de estudio a la semana, por curso, es suficiente, pero antes de todo debes analizar la carga académica que posees porque algunos cursos necesitan más tiempo que otros.
Para que no te aburras tan rápido, los horarios deben ser flexibles, sin embargo debes tener el compromiso de realizar estas horas extra de estudio. Para una mayor efectividad en esta tarea, puedes recurrir a los servicios psicopedagógicos de tu universidad donde encontrarás la ayuda necesaria para este fin.