LOS CAMINOS DE LA EDUCACIÓN

Son muchos los padres de familia y profesores que experimentan diariamente un desgaste psicológico al tenerse que enfrentar a niños o adolescentes que no les hacen caso, que no los respetan o que se han vuelto demasiados exigentes y no se hacen responsables de sus asuntos.

Estos niños o adolescentes no poseen límites básicos, es por ello que se puede observar un comportamiento “gangsterianos” de los propios chicos en sus hogares o en sus centros de estudio.

Estas situaciones son producto de la gestión que ha efectuado la sociedad en su conjunto con ellos. No debemos olvidarnos que los adolescentes, tanto los chicos como las chicas son el producto, en gran porcentaje, de toda la influencia que reciben.

De manera tradicional, la escuela ha sido el recinto en donde se instruye a los niños con los pilares de la educación, sin embargo, en nuestros tiempos, estos han perdido mucha influencia.

Cuando las cosas no marchan como uno lo espera, inmediatamente se van a tratar de establecer quienes son los culpables de dicho fracaso; lo más sencillo será acusar a los padres de familia y al personal docente, ya que su labor es medianamente intentar que los niños aprendan y adquieran un conjunto de valores y puedan aprender lo necesario para desenvolverse en el mundo con alguna garantía de éxito y sobre todo, que se sientan bien.

Es preciso señalar que esta labor se ve, en muchos casos, muy mermado por los paradigmas de vida que aparecen en la televisión, a causa de la violencia o por el acoso permanente que ejerce la publicidad sobre ellos.

Cuando poseemos un modelo social que se basa en el consumismo, una gran parte de los valores que puede adquirir el niño se relacionan al dinero, el tener o el parecer tener son los mandatos mas importantes que muestran si algún adolescente está o no a la moda.

En los casos en que el niño posea este tipo de valores que se encuentran muy materializados, es entonces cuando podemos ver que los demás valores han caído en descrédito, como: el esfuerzo, el respeto mutuo, la responsabilidad y la solidaridad y que se haya puesto en tela de juicio la autoridad de los padres y del personal docente por parte de los niños o adolescentes.

Sin embargo, los organismos competentes elaboran nuevas leyes de educación e invierten muchos más recursos, aún así la situación parece agravarse cada día más. Esta situación indica que se presentan factores, como los descritos, que son dejados de lado y que poseen más poder que el trabajo que realizan los padres o el profesorado.

Este probablemente sea el momento de intentar un cambio, de manera que cada parte asuma la parte de responsabilidad que le corresponda. Para las autoridades a nivel educativo le corresponde elevar a categoría de vital importancia la educación. Además de ello, se va a necesitar asumir a la educación como obra de todos, incluyendo en este rubro a los medios de comunicación para tomar consciencia conjuntamente.

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