El camino para llegar a una teoría sistémica integral del desarrollo organizacional

El primer paso, en este caso, sería analizar los aspectos que pueden influir en esta. Comencemos por la organización competente. Es eficaz y eficiente. La eficiencia organizacional se puede definir como la cantidad de recursos que una organización debe usar para producir una unidad de producto, y también se la analiza desde el grado hasta el cual una organización particular alcanza realmente sus fines y objetivos. Sus características son cuatro. Una de ellas es la adaptabilidad. En sí, es la aptitud de la organización para reaccionar con rapidez y resolver los problemas en relación con los cambios externos e internos. Otra es el sentido de la identidad. Aquí, los miembros de la organización comprenden la orientación, fines y objetivos de ésta. También de cómo coinciden las percepciones de los miembros. Asimismo, tenemos a la capacidad para comprobar la realidad. En este caso, las organizaciones necesitan aumentar su aptitud para verificar la realidad y percibir las exigencias cambiantes de la organización y del ambiente. Por último, tenemos a la necesidad de integración. Aquí, los subsistemas deben laborar juntos de un modo integrante, complementándose. Cabe señalar que lo que se busca es la interacción de las tres perspectivas existentes. Es decir, la organización competente debe siempre tener presente la interacción de las perspectivas formal, de los flujos y la humana. Solo se puede lograr la eficiencia y eficacia organizacional cuando las tres están presentes al mismo tiempo. Además, fines y objetivos de la organización deben integrarse con las necesidades y objetivos de los empleados.

De otro lado, no debemos olvidar los problemas que plantea la consecución y mantenimiento de la competencia organizacional. La dificultad para lograrla es encontrar y mantener un equilibrio óptimo en un momento determinado. Además, la organización es flexible, capaz de concatenar la necesidad de equilibrio con la necesidad de crecimiento y cambio. Aunque hay que distinguir estas dos fuerzas y no confundirlas. Asimismo, un error sobre la competencia organizacional es la falsa creencia de que las personas se oponen a los cambios por el hecho de ser cambios. Alo que se teme es a la amenaza real o imaginaria que va implícita en el cambio. Finalmente, la organización competente debe acomodarse rápido al cambio, aún manteniendo el status quo donde sea necesario. Organizaciones que no son flexibles son anticuadas y fracasarán.

En resumen, podemos llegar a la conclusión que las fuerzas proactivas y retroactivas que afectan al equilibrio organizacional son necesarias. El problema es no saber distinguir correctamente unas de otras. La teoría de los sistemas se puede utilizar para reestructurar el planteamiento organizacional y los flujos de información y afines. También puede utilizarse para combinar las organizaciones formal e informal y para determinar los niveles más apropiados de intervención y cambio organizacionales. Un amplio enfoque sistémico final del desarrollo organizacional son el creciente uso de los grupos de trabajo y los grupos provisionales. Además de estos enfoques que se centran en la organización como el sistema, su pueden usar enfoques más individualizados (liderazgo formal y el desarrollo de la dirección) con el fin de mejorar la competencia en la organización.

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