Crisis de la salud en el Perú
El Ministerio de Salud de Perú, las diversas instituciones relacionadas con las actividades de salud, asociaciones civiles para la defensa de la vida y derechos humanos, los colegios profesionales, diversos sectores sociales, en diversas investigaciones encontraron tras un análisis técnico realista, que en el sector salud persiste de manera inocultable y lamentable una diversidad de problemas, que son reflejo de la regresión en la política pública de salud y lo que es lamentable, el reconocimiento de que muchas de estas irregularidades se pueden evitar. Entre los principales problemas que se pueden mencionar encontramos:
Una deficiente salud ambiental. En este aspecto existe un gran desinterés de la clase política puesto que aún no hay una ley del medio ambiente. Esto se debe en gran parte debido al incremento del parque automotor ya que las concentraciones de substancias contaminantes se encuentran por encima del límite internacional permitido. En análoga situación se encuentran las partículas suspendidas totales, las concentraciones de dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, etc. Los límites permitidos de los contaminantes no están bien regulados porque por un lado esta la inexistencia de estándares para una serie de contaminantes y por otro lado, si la hay, tienen límites sospechosamente permisivos sin que haya alguna sustentación al respecto. Un aspecto que llama la atención es que los estudios solventados por las mismas empresas mineras arrojan cifras que contradicen y niegan la contaminación, como el efecto perjudicial sobre la salud. Por otro lado, existe un alto número de enfermedades transmisibles y crecimiento de las no transmisibles como indicadores alarmantes que sitúan al Perú en una situación complicada en comparación con la mayoría de países latinoamericanos. Finalmente se puede acotar que el Perú ocupa en el desempeño global del sistema de salud de Perú el puesto 129 en el mundo (uno de los últimos en el ranking internacional y el puesto menos destacado en Latinoamérica.
Asimismo, está el problema de la educación, de la pobreza y las enfermedades de la población. Es deplorable que en nuestro país 3´367,000 niños y niñas que culminan la escuela primaria no entiendan lo que leen. Cuando los adolescentes peruanos concluyen su secundaria, 1´007,370 de ellos no pueden resolver las cuatro operaciones aritméticas básicas, y 1’670,760 continúen sin comprender lo que leen. Millones de niños peruanos estudian y trabajan por la necesidad de alimentarse y continuar viviendo, sin embargo casi nadie considera esa realidad. Cerca de medio millón de niñas en el campo se encuentran excluidas de la escuela y millones de niños llegan con grandes desventajas en salud, nutrición y protección.
A pesar que el factor pobreza es la principal causa de las enfermedades, casi no se toma en cuenta en los planes de salud. Muchas veces parece que la pobreza tiende a perpetuarse en sí misma a pesar de los esfuerzos de los diferentes gobiernos, incluso en las civilizaciones más prósperas que tratan de erradicarla. La pobreza no es sólo carencia de materiales, es un problema socioeconómico. Las enfermedades asociadas a la pobreza persisten en la población y algunas de ellas en crecimiento como es el caso de la tuberculosis, la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, la uta y la verruga. Enfermedades que han resurgido en el país pese a haber sido prácticamente controladas en el pasado. Por eso el presupuesto debe permitir detectar todos los casos de personas infectadas con esos males para lograr el respectivo tratamiento. Hace tres décadas que el 20% de la población peruana no tiene ningún acceso a ningún tipo de servicios de salud y nadie puede revertirlo.
En Lima, existen más de cuatrocientos Asentamientos Humanos de los cuales cerca de doscientos se encuentran en similitud de riesgo que las provincias, no han logrado por lo menos el saneamiento físico legal, carecen de los servicios de agua y desagüe, las postas médicas atienden en horarios restringidos, las emergencias no tienen cobertura después del medio día. La tugurización en el centro de Lima bordea las dieciocho mil viviendas haciendo que las condiciones de vida sean indignas en dichos lugares.
Por otro lado, también tenemos la elevada desnutrición infantil y materna. Según los censos y estudios especializados en nutrición, concuerdan en que el cincuenta por ciento de los niños que son el futuro del Perú, son anémicos y desnutridos. De mil menores atendidos en diversos hospitales del país, el noventa y cinco por ciento padece de caries y gingivitis debido a la falta de higiene bucal. El noventa por ciento de infecciones respiratorias, el noventa por ciento tiene Parasitosis y un 70% acarosis.
Finalmente, encontramos un factor como la elevada mortalidad infantil y materna. Tanto la mortalidad infantil como la materna son muy altas en las zonas rurales (sobre todo donde hubo violencia política. Los informes especializados revelan que más del 50% de embarazos en adolescentes son no deseados y de ellos se estima que aproximadamente el 60% termina en abortos clandestinos. En la actualidad aún persiste una gran falta de información sobre el tema del aborto puesto que éste no es un método de anticoncepción. Las consecuencias físicas y psicológicas, sentimientos de culpa, baja autoestima, conflicto de pareja y hasta el suicidio, quedan en muchos casos marcados de por vida en algunas mujeres.