Aprendiendo a nadar
Cuando llegan las vacaciones lo primero que piensan nuestros padres es ocupar el tiempo libre que tenemos en actividades de provecho o tal vez entretenimiento. Una de estas actividades puede ser inscribirnos en un curso de natación, a quién no le gusta disfrutar del mar y más si es nadando en sus aguas celestes.
La habilidad para sostenernos y avanzar en el agua debe ser aprendida, sabemos que el ser humano no nada instintivamente. En la actualidad nadar se ha convertido en una prioridad, esto se debe a la proliferación de piscinas y la elección de zonas costeras para pasar el verano. A pesar que las estadísticas demuestran que un gran número de personas saben nadar, sobre todo franjas de menor edad, aún existen personas que resisten a dar brazadas al mar. Recordemos que nadar no es simplemente para divertirse, sino que evita que las víctimas por ahogamiento sigan aumentando en el mundo (el ahogamiento es la séptima causa de accidentes infantiles).
Cuando uno es adulto, es más difícil aprender a nadar pero no imposible. Por ello, se recomienda que un experto sea el encargado de iniciar a una persona adulta. Aproximadamente son diez las sesiones que te convierten en un nadador principiante, ya que las lecciones consisten en aprender a flotar y respirar. El principal obstáculo para aprender a nadar es el temor al agua y la inseguridad de estar en un medio que no dominas, pues esto origina que los músculos no actúen correctamente. Además, produce una respiración acelerada que te da la sensación de estar ahogándote. Antes de aprender a nadar es necesario que saques de tu cabeza que tu cuerpo flota de manera espontánea, porque no es así. Después de superar tu miedo al agua, debes aprender a respirar, tomado aire por la boca y luego exhalándolo por la boca y la nariz bajo del agua. La flotación es el siguiente camino cuando ya has aprendido a controlar la respiración, en esa parte debes mantener los brazos sumergidos y practicar en una zona donde el agua no cubra. Al superar los tres pasos entonces es momento de comenzar con los movimientos de brazos y piernas, puedes ayudarte con colchonetas o corchos.
En los niños aprender a nadar resulta más fácil y divertido, muchos de ellos ven a esta actividad como un juego más. Para evitar que el menor le tenga miedo al mar es importante familiarizarlo con el medio acuático, siendo la edad de cuatro años la ideal para inscribirlo en una academia de natación. Siempre teniendo en cuenta que los niños deben mantenerse vigilados. Una forma para que el proceso de iniciación no sea traumático es aconsejable hacerle ver al niño al agua como un elemento lúdico y natural desde los primeros baños en casa. Los padres deben exigir al acudir a una academia especializada que haya personal cualificado, la temperatura sea de 33 grados (tanto dentro como fuera) y que se cumpla con los niveles de higiene.
Además, la natación se ha convertido en algunos países europeos en una enseñanza reglada, formando parte del sistema curricular. Aunque todavía no sea una propuesta muy extendida, es cada vez más frecuente encontrar una materia de esta índole impartida en un centro escolar.