Adiós a mi mejor amigo

A lo largo de nuestra vida formamos parte de determinados grupos, esto se por la afinidad que hay con los miembros. Compartimos con ellos gustos por la música, el cine, la política entre otras cosas. En el colegio se dan de manera más segmentaria la formación de grupos. ¿Quién no ha pasado por ser excluido por un grupo? Las muchachas son aún más exigentes con los miembros, está por un lado el de las chicas tranquilas, las vestidas a la moda, las estudiosas, y más. Pero siempre tiene uno a su lado al amigo o amiga que no lo abandona, esa viene a ser la persona que está con nosotros en la buenas y las malas, nuestro compañero de fiestas, de travesuras y el que te soporta cuando has peleado con tu enamorada o enamorado. A veces representa el hermano que no tuviste.

Tenía un primo que era hijo único, él iba a mi casa jugar casi siempre. Yo era el menor de la familia y mi hermana Luisa la mayor, ella me llevaba varios años, por eso mi primo y yo nos hacíamos compañía. Él no vivía lejos de mi casa y mi tía antes de irse a trabajar, era madre soltera, lo dejaba al cuidado de mi madre. Cuando jugábamos a los luchadores siempre ganaba yo, mi primo a veces salía con moretones y golpes, yo era más grande y me valía de eso para aplicarle las más feroces llaves que veíamos en nuestro programa favorito de lucha libre. Una vez se me pasó la mano, queriendo imitar a un luchador le di un golpe y el pobre fue a dar de una extremo de la cama al otro, ese día mi tía habló con mi madre y dejó de traer a mi primo por una semana. Luego las cosas se arreglarían y nosotros seguimos jugando sin problemas, mentiría si dijera que no volvimos a jugar a los luchadores. Otro de nuestros juegos preferidos era el fútbol, frente a mi casa había una pequeña loza, la que fue el centro de nuestras demostraciones con el balón. Hacíamos la dupla perfecta, él se encargaba de darme los pases que yo convertía en gol. Los viernes y sábados en la tarde siempre nos juntábamos con mis vecinos y dejábamos todo en la cancha. El calor ni el frío impedían nuestros pichanguitas.

Mi madre nos mandó a confeccionar unas camisetas con nuestros nombres, eran del Barcelona, nuestro equipo. Si a veces no nos dejaban salir, nosotros jugábamos con el nintendo, en ese tiempo estaba de moda, y con mis súper golpes lo destruía en Street Fighter, yo elegía a Blanca y él a Ryu. En lo escolar, ninguno de los dos éramos excelentes alumnos, hacíamos lo que podíamos, nuestros padres nunca se quejaron. Intentábamos sacarnos notas regulares con tal de no desaprobar. Estudiábamos en el mismo colegio, así que eso nos servía para ponernos al día si a uno le faltaba algo o para estudiar para los exámenes. Lo mejor era cuando hacíamos grupo, a las niñas del grupo siempre las molestábamos, nos divertíamos mucho. Pero todo eso acabó cuando se mudó y yo tuve que adaptarme a estar solo, al principio no tenía ganas de salir, sin embargo logré superar la pérdida de su compañía. Ahora cada vez que nos vemos recordamos lo que pasamos juntos.

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